El piloto de Ducati completó un fin de semana perfecto en Motegi y redujo a solo dos puntos la ventaja de Jorge Martín. La elección obligada del neumático trasero duro, después de los problemas de la Sprint, convirtió la gestión de las gomas en uno de los factores determinantes de una carrera que también confirmó la fortaleza de Aprilia.
Marc Márquez volvió a hacer de Motegi su territorio. El piloto de Ducati Lenovo no solo consiguió su cuarta victoria en el Gran Premio de Japón, sino que completó un fin de semana perfecto con el triunfo en la Sprint y la carrera principal, sumando 37 puntos de los 37 posibles. Más importante todavía: salió de Japón a solo dos unidades de Jorge Martín en el campeonato. Con seis fechas todavía por disputar, lo que parecía una ventaja relativamente cómoda para el piloto de Aprilia se ha transformado nuevamente en una batalla prácticamente mano a mano.
Pero el resultado del domingo comenzó a definirse el sábado. La degradación extrema que sufrieron varios neumáticos traseros blandos durante la Sprint obligó a Michelin a retirar ese compuesto de la asignación para la carrera principal. La decisión cambió completamente el planteamiento del Gran Premio: toda la parrilla terminó utilizando el neumático trasero duro reforzado, una solución que prácticamente no había sido utilizada durante el fin de semana y que incluso tuvo que ser probada por los pilotos en un warm-up ampliado de 20 minutos.
La medida tuvo una consecuencia interesante. En lugar de una carrera condicionada por una caída progresiva del rendimiento del neumático blando, los pilotos pudieron mantener un ritmo elevado durante prácticamente toda la distancia. El nuevo asfalto de Motegi ofreció además un nivel de adherencia considerable, hasta el punto de que el récord de vuelta de carrera fue rebajado durante el Gran Premio. Enea Bastianini llegó a marcar un 1:43.041 en la penúltima vuelta, demostrando que el neumático podía seguir entregando rendimiento incluso en la fase final.
En ese escenario, Jorge Martín hizo prácticamente todo lo necesario para ganar. El piloto de Aprilia partió desde la pole, estableció un nuevo récord absoluto de Motegi en clasificación y consiguió mantener detrás a Márquez durante las primeras diez vueltas. Su ventaja nunca fue definitiva, pero tampoco permitió que el de Ducati se marchara de su rueda. La carrera se convirtió entonces en un ejercicio de paciencia para ambos: Martín debía defenderse sin castigar el neumático y Márquez necesitaba encontrar una oportunidad sin comprometer la segunda mitad de la prueba.

El momento decisivo llegó en la vuelta 11. Márquez había estudiado durante varios giros el comportamiento de la Aprilia y aprovechó un pequeño espacio en la curva 9 para lanzar el ataque. Una vez adelante, el panorama cambió. El campeón vigente pudo imponer su propio ritmo y administrar la ventaja sin necesidad de llevar la Ducati al límite en cada vuelta. Martín intentó mantenerse cerca y llegó a reducir la diferencia nuevamente en el tramo medio de la carrera, pero Márquez respondió con un 1:43.291 en la vuelta 18 y volvió a superar el segundo de ventaja. Terminó ganando por 1.363 segundos.
La actuación de Martín merece una lectura aparte. Perder ante Márquez en estas condiciones no representa necesariamente un retroceso para Aprilia. El español mantuvo el liderato, sumó 20 puntos y demostró que la RS-GP26 tiene ritmo suficiente para enfrentarse directamente a Ducati en uno de los circuitos históricamente favorables para la marca italiana. El problema para Martín es otro: Márquez está llegando a la parte decisiva del campeonato con una inercia extraordinaria. Después de conseguir el doblete en Motegi, el campeón ha convertido una diferencia de 12 puntos que tenía antes del fin de semana en apenas dos.
También fue significativo el tercer puesto de Marco Bezzecchi. El italiano completó un doble podio para Aprilia y resistió durante las últimas vueltas el ataque de Bastianini, que terminó a apenas 0.078 segundos. Más allá del resultado, Bezzecchi sigue siendo matemáticamente una alternativa en el campeonato, aunque la diferencia de 49 puntos respecto de Martín empieza a convertir la pelea por el título en una disputa cada vez más concentrada entre los dos pilotos que dominaron el fin de semana.
Bastianini, por su parte, dejó una de las actuaciones más interesantes de la jornada. La KTM Tech3 encontró un ritmo creciente en el tramo final y el italiano fue capaz de establecer la vuelta más rápida de la carrera cuando la mayoría de sus rivales ya había completado prácticamente toda la gestión del neumático. Su cuarto puesto, a solo 2.330 segundos del ganador, confirma que KTM todavía puede intervenir en la lucha por los primeros puestos, aunque le falta transformar esa velocidad puntual en una amenaza constante por las victorias.
La otra lectura relevante corresponde a Francesco Bagnaia. El italiano terminó octavo, a más de 20 segundos de Márquez, en un campeonato que continúa siendo particularmente complicado para el bicampeón. El resultado lo mantiene octavo en la clasificación general, con 164 puntos, muy lejos de la pelea que protagonizan su compañero de Ducati y Martín.

El Gran Premio también dejó una historia especial para Japón. Ai Ogura terminó sexto con Trackhouse Aprilia y se convirtió en uno de los protagonistas del fin de semana frente a su público. El japonés superó una intensa batalla por las posiciones intermedias y terminó incluso por delante de Pedro Acosta, que fue séptimo. Su resultado le permitió recuperar la quinta posición del campeonato, otro indicador de la competitividad que está mostrando Aprilia a través de su estructura oficial y satélite.
En cuanto a los abandonos, el brasileño Diogo Moreira no pudo convertir su histórico segundo puesto en la Sprint en otro gran resultado el domingo. El debutante de LCR se fue al suelo cuando marchaba octavo. Álex Márquez tampoco pudo completar la carrera después de cumplir las dos penalizaciones de vuelta larga derivadas del incidente de la Sprint, mientras Johann Zarco y Jack Miller también terminaron involucrados en caídas.

Motegi deja, por encima de todo, un campeonato al rojo vivo. Jorge Martín continúa primero con 333 puntos, pero Marc Márquez ya tiene 331. La diferencia es mínima y la próxima parada será Indonesia, un escenario completamente diferente y donde las condiciones térmicas y la gestión de los neumáticos volverán a adquirir protagonismo. Bezzecchi conserva el tercer lugar con 284 puntos, pero la tendencia de las últimas carreras apunta cada vez con mayor claridad hacia un duelo entre Martín y Márquez.
La gran conclusión de Japón es que Márquez ya no necesita esperar a que Martín cometa un error para recortar puntos. En Motegi lo derrotó directamente, en una carrera en la que ambos tuvieron ritmo para ganar y en la que la diferencia terminó estando en la capacidad de administrar el momento exacto del ataque. El campeonato llega a su tramo decisivo con solo dos puntos separando al campeón vigente del líder. Y con seis carreras por delante, la pelea por el título vuelve a estar exactamente donde MotoGP quería tenerla: abierta.

Lucca D’Angelo. Comentarista en formación, especializado en Fórmula 1, MotoGP y otras categorías del motorsport. Columnista colaborador en Perú Off Road & Racing
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